
La compositora costarricense Susan Campos Fonseca nos presenta su más reciente producción discográfica «La venganza del agua / The revenge of water», la cual contiene seis obras de diversas instrumentaciones interpretadas por ella misma y un grupo variado de maravillosos músicos.
A pesar de que cada obra describe una escena sonora distinta, dictada predominantemente por la combinación instrumental de cada pieza y su consecuente naturaleza tímbrica, hay características que nos hablan ya de una compositora con una presencia claramente distinguible.
Es una música continua, que respira bien, cuyo movimiento es el resultado del contraste dinámico en combinación con las distintas y constantes reapariciones de las cuidadosas fusiones tímbricas. En el espacio, los roles de los objetos se intercambian. Se mueven hacia adelante y hacia atrás, liderando o siriviendo de apoyo, a veces proponiendo y otras veces respondiendo, a veces tomando la iniciativa y otras esperando. Dichos objetos son hiperactivos y no se quedan en un solo lugar. Los escuchamos caminar, perderse o fusionarse con otros objetos. Se escucha al objeto reaccionar, incontrolablente, dejándonos incompletos. Por otro lado, los tonos son uno de los principales elementos de estabilidad. Las relaciones interválicas son recurrentes y los motivos melódicos se convierten en un eje que sin embargo, se regenera constantemente. La belleza radica en la sutileza de lo permanente, de lo estático, del mínimo de actores, lo económico de los materiales y su potencial implícito.
La música de Campos-Fonseca tiene un sonido con mucha intención, que te habla al oído y te toma de la mano, que te hace sentir seguro pero te sorprende constantemente. Es una música en la cual confías inmediatamente y no te desilusiona. De naturaleza transparente, narrativa, quasi improvisatoria, la experiencia de escuchar la música de Campos-Fonseca es ritualística y teatral.
Campos-Fonseca no está interesada en lo que está de moda. Su música no responde a estilos, escuelas o técnicas. Sin duda es una de las voces más desinhibidas que he escuchado recientemente.
Los finales están ausentes, simplemente se nos va terminando el tiempo. Me quedo esperando… como si la incertidumbre fuese parte del juego.
José Luis Hurtado




