(24 de enero de 1932 – 23 de febrero de 2026)
Con tristeza despedimos a la única compositora francesa a quien podemos llamar pionera de la música electrónica. Éliane Radigue creó su propio universo sonoro en el que el trabajo tímbrico de las frotaciones entre las frecuencias microintrválicas, remplaza la rítmica y otras formas tradicionales de organización sonora. Sus obras son el resultado de un proceso muy meticuloso que podía llevarle años de trabajo; esto, sin embargo, no impidió que su catálogo sumara más de 20 horas de música.
Radigue conoce a Pierre Schaeffer y Pierre Henry en 1955 y se convierte en su asistente en el estudio de la Radio Teledifusión Francesa. Allí aprende las técnicas de la música concreta y dicta conferencias sobre este nuevo método de composición. Después hace una pausa de algunos años para dedicarse a su familia.
De 1967 a 1968 vuelve a trabajar con Pierre Henry en el estudio Apsome y será su asistente en la realización de la Misa de Liverpool y El Apocalipsis de Juan. Es en este momento que aparecen las primeras obras de Radigue que no tendrán ninguna repercusión en Francia pero sí en en Nueva York, en donde entra en contacto con James Tenney, Philip Glass, Steve Reich, Monte Young, Alvin Lucier y John Cage entre otros.
Gracias al trabajo que hizo junto a Pierre Henry, pudo hacerse de los útiles necesarios para equipar su “home studio”: tres grabadoras, una mezcladora, un amplificador, dos bocinas y un micrófono. Era todo lo que necesitaba para crear sus mundos sonoros.
De 1970 a 1971, Radigue es nombrada compositora residente en la New York University School of the Arts. En el estudio de Morton Subotnick, trabaja con un Buchla (serie 100), uno de los primeros sintetizadores modulares de la época. Al final de su estancia, Radigue encuentra el que sería su principal instrumento de trabajo: un sintetizador ARP 2500 que se lleva a París. Su éxito en los Estados Unidos, la llevó nuevamente a recibir otra residencia de composición en los estudios de música electrónica del California Institute of the Arts y de la Universidad de Iowa.
En 1974 Radigue descubre y se convierte al Budismo tibetano e inicia un retiro espiritual con el maestro Pawo Rinpoche durante varios años. Este tránsito espiritual hará que su trabajo se transforme radicalmente y en 1978 produce sus primeras obras maestras: Adnos II y III así como su ciclo dedicado a la vida del yogi tibetano Jetsun Milarepa.
Entre 1985 y 1993 compone su Trilogie de la mort, un periplo contemplativo de más de tres horas inspirado en el Libro de los muertos tibetanos y en su aprendizaje budista.
En 2006 Radigue recibe el prestigioso premio Prix Ars Electronica por su pieza L’île re-sonante (2000) que sería su última obra con sintetizadores modulares.
A partir de 2005, Radigue abandona los sonidos electrónicos y se concentra en los sonidos acústicos trabajando con músicos interesados en colaborar estrechamente con ella y descubrir juntos los sonidos que ella imaginaba. Un buen ejemplo de este trabajo es su obra monumental Occam Océan en la que involucra a algunos de los mejores músicos de nuestra época.
Hay que soñar en grande porque, en la realización, estamos siempre obligados a abandonar algo. Si soñamos en grande, queda mucho, si soñamos pequeño, no queda casi nada.”

Éliane Radigue soñó en grande y logró, sin lugar a dudas, una dimensión sonora y espacial sin igual. La originalidad de su pensamiento musical nos lleva a una escucha profunda y, sin duda, trascendental.
Descanse en paz.



