Víctor Rasgado
Víctor Rasgado

Victor Rasgado

(8 de julio de 1959, Ciudad de México. 18 de enero de 2023, Ciudad de México)

Proveniente de una familia con raíces musicales en el estado de  Oaxaca, comienza sus estudios de piano a los seis años y posteriormente composición en la Escuela Nacional de Música, y en el Centro de Investigación y Estudios Musicales en México.  En 1984 estudia en la Royal School of Music (Inglaterra), y en Italia de 1985 a 1993, en las siguientes instituciones: Conservatorio G. Verdi de Milán, Academia Chigiana de Siena y Academia de Alto Perfeccionamiento Lorenzo Perosi de Biella (Italia).  Sus principales maestros han sido María Antonieta Lozano y Franco Donatoni.

Durante su carrera ha obtenido apoyos económicos y becas del INBA, SEP, FONCA, (México), IILA AcademiaChigiana, (Italia), UNESCO-Gaudeamus (Holanda), Arts International (EUA); y  ha sido ganador del primer lugar en cuatro concursos internacionales de composición OLYMPIA (Grecia-1993), ALFREDO CASELLA (Italia-1993), IBEROAMERICANO (España-1992), y ORPHEUS (Italia-1994). En este último su ópera “Anacleto Morones” con libreto del cuento homónimo de Juan Rulfo, fue premiada, publicada  y estrenada en Spoleto Italia, siendo el compositor Luciano Berio, presidente del jurado internacional.

Sus obras abarcan los géneros de ópera, música sinfónica, música electroacústica, ballet, obras de cámara y para instrumentos solistas, han sido grabadas en México e Italia y publicadas principalmente por Ediciones Mexicanas de Música y Ricordi-Italia.   Fue miembro fundador en Italia del Ensamble Sones Contemporáneos, y organizó en México los cinco Cursos Internacionales de Composición “Franco Donatoni” (1993-98), de quien fue su asistente.  Ha sido distinguido con la Medalla Mozart y como Creador Artístico del Sistema Nacional de Creadores de Arte en México

Sus composiciones han sido estrenadas en foros y festivales como Festival Internacional Cervantino, Palacio de Bellas Artes, Foro de Música Nueva, (México), Festival Spaziomusica, Accademia Chigiana di Siena, Antidogma Musica, Nuove Sincronie, (Italia) Netherlands KamerOpera Festival, PROMS-Festival, Concertgebow,  (Países Bajos), Festival “Sonidos de las Americas”, Carnegie Hall, Mexican Contemporary Music Festival, (USA), así como en Argentina, Colombia, España, Francia, Ucrania, Bélgica, Suecia, Uzbekistan y Finlandia.   Ensambles y orquestas como “La Camerata de las Américas”, “Nederlands Vocaal Laboratorium”, “San Diego Chamber Orchestra”, “Icarus Ensemble”, “Guildhall Chamber Orchestra and Choir”, “Omnibus Laboratorium”, entre otros, han dedicado programas enteros a la interpretación de sus obras.

Víctor Rasgado ha participado también en diversas iniciativas dedicadas a la difusión y pedagogía de la música contemporánea.   Es fundador y director del Taller de Creación Musical de Oaxaca (2003 a la fecha) y tiene a su cargo el taller de composición del Centro de Investigación y Estudios de la Música (CIEM).  

Como complemento a su actividad musical, obtuvo la Licenciatura en Historia en la Universidad Autónoma Metropolitana de México, donde fue distinguido con la medalla al Mérito Universitario finalizando sus estudios con una tesis sobre el Nacionalismo Musical Mexicano.

Víctor Rasgado en la Fonoteca Nacional

Despedida a Víctor.

Yo pensé siempre que conocía la tristeza, pero estaba muy equivocada.

Tú fuiste un gran compositor y estuviste todo el tiempo creando obras nuevas, fue un oficio que nunca dejaste de hacer, tu musica te mantendrá vivo por siempre.

Tú fuiste no sólo un creador de oóperas, de música orquestal, de cámara, no sólo eso…

No solo fuiste un historiador no, tu música, que fue el gran amor de tu vida, la llevabas en tus venas;  por tu cuerpo no fluia sangre, tu cuerpo emanaba notas, ideas nuevas.

Tú me levantaste cuando tropece, tú me levantaste cuando caí, cuando desfallecí, y si algo aprendí de tus múltiples clases a las que asistí, es que a tus alumnos les enseñabas de igual manera, cuando tropezaban los ayudaste a levantarse, cuando caían, les mostrabas con ejemplos como podían levantarse, les ayudabas a encontrar su propio camino, sin necesidad de que te imitaran, fue una labor sin precedentes.

Igualmente, cuando yo tomaba una decisión equivocada te enojabas conmigo y me enseñabas el camino y las opciones que tenía, eso mismo hacías con tus alumnos.

Nunca olvidaré tus frases:

la composicion es un oficio: tu planeas tu vida, te levantas, desayunas, te bañas, te sientas a trabajar en tu oficio y lo haces diario; y el día que sales de vacaciones aprovechas para refrescar tus ideas y generar nuevas obras, tu oficio nunca termina.

Todos los presentes y los que no pudieron acompañarte agradecemos por tu legado, un legado de amistad, tu legado como maestro, tu legado como compañero, tu legado musical, tu legado de amor.

Tuviste grandes amores en la vida, la música, tus abuelos Daguito y María, tu madre, tu papá, tu maestro Donatoni, el amor que me tenías a mi tu kuskarita

y el amor que descubriste hace poco por los animales. Víctor amaba a su perro Messiaen y él lo amaba tambieén. Nos diste tanto amor que va a llenar nuestras vidas por siempre. A todos nos dejaste un legado que va a compañar nuestras vidas. Te queremos agradecer por eso y así darte tu último adios.

No importa cuál fue la causa de tu partida, mientras te hacían los exámenes, tu resonancia magnética, ya estabas imaginando una nueva obra orquestal, porque en tu cabeza y corazón sólo había música.

Recuerdo que siempre le pusiste a todos el reto musical de lo súbito, tus notas antes del tiempo fuerte del compas, tus entradas súbitas e inesperadas, que tus copistas, los instrumentistas, los cantantes, los directores sufrían. Y asi mismo es tu partida, nos dejas súbitamente y sin aliento.

Te damos las gracias por todo lo que nos dejaste, puedes continuar con tu camino, donde quiera que estés ve y llena de musica el lugar, con la obra orquestal que te llevaste en tu cabeza.

Gracias por todo lo que me diste! Puedes ir en paz.

El amor que me diste lo llevare siempre en mi corazón, tú sabes que te amé profundamente.

Adios mi kuskarito.

Quiero que sepan que compartí este momento con los presentes para que ustedes puedan cerrar el ciclo con Víctor, sus amigos y alumnos tienen derecho a darle su último adios.

Gracias por venir a despedir al gran maestro compositor y amigo leal.

Víctor tu legado no morirá, te vamos a recordar siempre.

Cumpliste tu misión en la tierra, descansa en paz.

María Cristina Gálvez


La música mexicana está de luto. Murió nuestro muy querido amigo y colega Víctor Rasgado. Un músico que entendió el mundo sonoro dentro del trabajo de Rulfo, que trabajó estrechamente con Francisco Toledo y que llevó a la música contemporánea a las bandas oaxaqueñas. Víctor no fue sólo un gran compositor de música de cámara y orquestal fue, ante todo, un extraordinario compositor de óperas, siempre sobre temas mexicanos pero nunca nacionalista. Como nadie, Rasgado supo reunir en su lenguaje lo ancestral, lo cotidiano, lo tradicional, las profundas sombras de nuestro país en una propuesta novedosa y personal.

Su primera ópera fue Anacleto Morones, compuesta en 1990 gracias a una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Dos años después ganaría el Concurso Iberoamericano de Ópera de Cámara, convocado por le Ministerio de Cultura español y en 1994 ganó la primera edición del Concurso Internacional Orpheus organizado de manera conjunta por el Teatro Lírico Sperimentale de Spoleto, la Wiener Kammeroper y la Casa Editoria Ricordi. Gracias a este reconocimiento, su ópera se estrenó en septiembre del mismo año en el Festival de Spoleto. Hay que señalar que, además de estas instituciones tan prestigiosas, el jurado estaba integrado nada menos que por Luciano Berio, Friedrich Cerha (compositor quien, además, “terminó” la ópera Lulú de Alban Berg), Edison Denisov, Marius Constant, Philippe Boesmans y Michelangelo Zurletti quienes unanimemente premiaron esta obra.

Anacleto Morones de Víctor Rasgado

Después vendrían la extraordinaria ópera para niños El conejo y el coyote,  en colaboración con Francisco Toledo sobre una leyenda zapoteca. Santa, basada en la novela homónima de Federico Gamboa. La muerte pies ligeros, ópera infantil y Paso del Norte, basada en un hecho real sobre la muerte de un grupo de migrantes oaxaqueños encerrados en un vagón de ferrocarril.

La música popular era parte fundamental en la vida de Víctor. Su tío-abuelo fue el famoso compositor Chuy Rasgado, y en mucha de su música encontramos elementos de este género. Recuerdo en las muchas entrevistas que le hice para Hacia una nueva música, cómo me descubría la canción que estaba oculta en una pieza. Por supuesto para mí era imposible reconocerla pero él se reía y me decía “Allí está”.

Todos recordamos además los talleres que organizaba junto con Juan Trigos, con su maestro Franco Donatoni de quien Víctor fue asistente. Después él siguió su propio trabajo como docente. Formó a varias generaciones de compositor@s tanto en la ciudad de México (Estudios de Música del CIEM) como en Oaxaca (Creación Musical de Oaxaca que fundó en 2003), que siempre estuvo cerca de su corazón. Su pasión por la enseñanza hizo de él un hombre generoso con sus conocimientos y amoroso con sus alumn@s.

Realizó una labor encomiable en el CaSa,(Centro de las Artes de San Agustín, Etla, Oaxaca) promoviendo la composición de obras para banda sinfónica de las que existen registros en CD.

Junto con su compañera de vida María Cristina Gálvez, le dieron a Ediciones Mexicanas de Música un segundo aire, y salvaron el patrimonio de esta casa editorial después del terremoto de 2019: lo sacaron de su sede original con peligro de sus vidas y lo pusieron a salvo primero en su casa, luego en otros espacios, hasta encontrar la que es ahora su sede en la Zona Rosa.

Víctor Rasgado era una persona amable, cariñosa, generosa y con una gran humildad sobre su trabajo. Deja un legado extraordinario tangible e intangible. Su música sin duda permanecerá. A nosotros nos deja un vacío imposible de llenar.

Ana Lara


Se nos fue Victor Rasgado
Se fue antes de lo esperado, amigo entrañable y generoso.
Obsesivo del cuadrado mágico de Bach, creativo incansable, dispuesto siempre a resolver tus dudas y estiraba el tiempo.
Siempre alguien nos hace falta sobre todo cuando ya se fue.
Aprovechemos a los amigos que no se han ido.

Marcela Rodríguez

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